La Salud en las elecciones europeas

Entrevista a Teresa Millán, Directora de Asuntos Corporativos, Lilly España

Este post es una traducción de un artículo publicado originalmente en Lillypad.eu. Pertenece a una serie que presenta a la gente de Lilly de toda la UE, en la que exploramos el estado de la atención sanitaria en cada país, las elecciones europeas y sus implicaciones, y más.

 

¿Cuáles son los principales temas que afectan a España?

Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos en el ámbito del medicamento es la lenta adopción de la innovación, que repercute en un acceso más lento a los fármacos y tratamientos y a las potenciales desigualdades entre regiones. Esto se debe principalmente a múltiples evaluaciones. Una vez aprobados a nivel europeo, los nuevos medicamentos están sujetos a varias evaluaciones a nivel nacional, regional e incluso local. Y hay poco que podamos hacer al respecto, dada la estructura del país, en el que 17 Comunidades Autónomas tienen una gran autonomía y la atención médica se provee a nivel regional. Pero el gobierno está intentando mejorar este aspecto, en parte involucrando a más autoridades regionales en las evaluaciones a nivel nacional para reducir la necesidad de que repitan el trabajo más tarde, aunque estos cambios no serán inmediatos.

Otra área clave es el acceso. En los indicadores europeos, España está en el medio de la tabla. Esto puede parecer razonable, pero, si tenemos en cuenta nuestro tamaño, población, potencial económico y calidad de nuestro sistema de salud, deberíamos encontrarnos entre los líderes. Necesitamos mejorar, y como industria, haremos todo lo posible para trabajar con otros agentes del sector para ayudar a lograr un cambio positivo en el acceso. Por último, pero no menos importante, hemos tenido inestabilidad política en los últimos meses. Esto ha llevado a varios cambios en el gobierno, con múltiples agendas, lo que dificulta que los responsables sanitarios establezcan prioridades claras. Con el nuevo gobierno, ahora en funciones, hemos tenido más estabilidad y conocemos sus principales preocupaciones: recuperar la agenda social, restaurar la cobertura de salud universal y eliminar el copago. Esta estabilidad política también ha tenido un impacto positivo en la relación y el trabajo del gobierno con la industria farmacéutica con la renovación del acuerdo de colaboración en el gasto público farmacéutico, que requiere unir el crecimiento del gasto público en medicamentos con el del PIB, para permitir que el gobierno cumpla sus objetivos presupuestarios y facilitar el acceso a medicamentos innovadores.    

¿Por qué una empresa biofarmacéutica debería invertir en España?

¡España es un gran lugar para investigar! Realmente cumple con todas las condiciones necesarias para la inversión. Tenemos un Sistema Nacional de Salud de alta calidad que es reconocido en todo el mundo. Además, tenemos un ecosistema científico altamente desarrollado (del cual Lilly, por supuesto, forma parte) que permite que muchos actores diferentes trabajen juntos y realicen investigaciones altamente sofisticadas. Esto está respaldado por las cualificaciones extraordinarias de nuestros profesionales de la ciencia y la salud. Todos estos factores ayudan a explicar por qué Lilly invierte tanto en España (52,3 millones de euros en 2018). Nuestras instalaciones en Alcobendas (Madrid) hacen que España sea uno de los 8 países en los que Lilly tiene laboratorios de investigación preclínica y, como he comentado antes, el más grande que tenemos en Europa, con más de 100 investigadores que trabajan diariamente en oncología, endocrinología y dolor.   

 

¿Qué espera Lilly España de las elecciones europeas?

Esperamos que las instituciones continúen haciendo los esfuerzos necesarios para apoyar y promover la competitividad europea. Necesitamos seguir construyendo una economía basada en el conocimiento y la innovación. Esa es la clave para un crecimiento inteligente y sostenible, y una competitividad continua, en un mercado avanzado y global. Específicamente, mencionaría la transformación digital como un área en la que Europa tiene que avanzar más rápido para seguir adelante, o, al menos, en línea con otras regiones y países avanzados. En salud, tenemos una gran oportunidad: contamos con unas bases de datos excelentes y sistemas de salud muy avanzados en todo el continente, por lo que deberíamos estar a la vanguardia en el desarrollo de sistemas de salud basados en resultados, sirviéndose de la tecnología digital.

¿Pero cómo mantenemos altos niveles de innovación? ¿Cómo la incrementamos? Obviamente debemos seguir invirtiendo en I+D y aportar valor a la sociedad, manteniendo un marco regulatorio adecuado que nos permita seguir investigando. También necesitamos la colaboración pública y privada de alta calidad, especialmente en ciencias de la salud, para que el ecosistema científico esté bien desarrollado. Nadie es tan autosuficiente como para ejecutar su propio programa de manera aislada. En Lilly, trabajamos en proyectos paneuropeos a través del IMI, y, específicamente en España, hemos tenido mucho éxito trabajando con hospitales y el servicio nacional de salud, y, por supuesto, con el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Por último, y no menos importante, necesitamos una protección adecuada de la propiedad intelectual (PI), esencial para el desarrollo de medicamentos innovadores. El actual sistema de la UE para la propiedad intelectual es sólido y debería seguir siéndolo. Sin él, Europa perderá competitividad mientras otras regiones puedan garantizar un mayor nivel de protección.

También espero que la nueva Comisión y el Parlamento mantengan canales de comunicación abiertos con grupos de interés como la industria farmacéutica. Dado lo importante que es nuestro sector para la salud de los ciudadanos europeos y desde el punto de vista económico, queremos seguir trabajando eficazmente con los responsables de la toma de decisiones, para que nuestros medicamentos lleguen a los pacientes y crear un marco legislativo que funcione adecuadamente para todos. Este marco, en particular, debería ser a largo plazo. Nuestro modelo de innovación lo es, dados los años que lleva desarrollar un nuevo medicamento, y necesitamos predictibilidad para seguir siendo competitivos frente a otras regiones del mudo.

 

Mirando tu bola de cristal, ¿cómo ves la sanidad en 10 años? 

Soy positiva. Creo que en 10 años la innovación habrá sido un verdadero motor de cambio. No solo innovación farmacéutica, sino también innovación tecnológica. La tecnología, especialmente la digitalización de la salud, creará un panorama totalmente diferente en el que tanto el diagnóstico como el tratamiento serán mucho más precisos. Y creo que España será un jugador importante en ello, en parte porque los españoles confían en la digitalización en salud. En la reciente Encuesta de Percepción Ciudadana realizada por Lilly, los participantes españoles se encontraban entre los que mejor aceptaban tanto la idea de proporcionar sus datos de salud como el uso personal de la salud digital.

En 10 años, los métodos digitales nos permitirán medir los resultados constantemente, lo que contribuirá a que la investigación sea mucho más rápida y efectiva. Además, facilitará mejores diagnósticos para todos los pacientes, lo que es realmente importante en las enfermedades crónicas, que serán uno de los mayores desafíos de los próximos años. La inteligencia artificial ayudará a los médicos acelerando su trabajo y dándoles más tiempo para el seguimiento con los pacientes. Necesitaremos que los ciudadanos estén implicados en los desarrollos digitales para asegurarnos de que los aceptan plenamente, y el sistema debería tener acceso a datos de alta calidad.  

Todo esto es más fácil decirlo que hacerlo, por supuesto, pero, si lo hacemos bien, ¡podemos tener éxito como europeos!

 

  Háblale a nuestros lectores de Lilly España

Lilly ha estado presente en España desde 1963. En Alcobendas, a las afueras de Madrid, tenemos una importante planta de fabricación y el principal centro de I+D de Lilly en Europa. En general, representamos el 8% de la facturación total de la compañía, por lo que somos un gran actor en la familia Lilly, así como uno de los principales en el espacio biofarmacéutico en España.

Estamos muy orgullosos de algunos de los reconocimientos que hemos recibido. Somos el número 1 en la lista de “Best Place to Work” de España;  presentamos nuestra candidatura desde 2003 y somos la única compañía que ha estado clasificada en las 10 primeras posiciones durante 17 años consecutivos. Además, el Ministerio de Industria nos ha otorgado el rango más alto (excelente) en su Plan Profarma, que clasifica a las empresas de la industria biofarmacéutica en España en función de variables como la inversión en nuevas plantas y tecnologías industriales y la promoción de la I+D.

Por último, también me gustaría hablar de Emprende inHealth, un programa que fomenta el emprendimiento de impacto social en el sector de la salud en España, a través de la inversión y la mentoría. Ahora en su cuarto año, ejecutamos el programa con UnLtd Spain, una organización que tiene una amplia experiencia en programas de apoyo para el emprendimiento social.

Algunos datos sobre el programa: 24 emprendedores y 129 empleados de Lilly han colaborado en este programa en sus 4 ediciones, y su impacto social ha alcanzado a 15.000 personas. En cuanto a su valoración por los participantes, la satisfacción general con el programa es muy alta, 4,3 sobre 5.