Migraña: Mucho más que un dolor de cabeza

La migraña es una enfermedad neurológica crónica que según los datos de prevalencia más recientes afectaría a unos 5 millones de personas en España. Su principal manifestación es la presencia de dolores de cabeza intensos y prolongados (pueden durar hasta 72 horas), acompañados de otros síntomas, entre los que se pueden incluir náuseas, vómitos, fenómenos neurológicos reversibles fundamentalmente visuales conocidos como aura y sensibilidad a la luz, al sonido y a los olores.

 

En España afecta al 17,2% de las mujeres y al 8% de los hombres cada año[1]. Y es la segunda causa de discapacidad en el mundo[2].

 

Con frecuencia, los pacientes no saben qué desencadena su migraña y esperan con incertidumbre, y una cierta ansiedad, la llegada de siguiente ataque. Además, se sienten incomprendidos por su entorno, lo que a su vez les puede generar estrés e incluso síntomas depresivos. En encuestas realizadas en otros países, las personas afectadas han señalado cómo les ha repercutido esta enfermedad en sus relaciones interpersonales (en un 85%[3]) y en el entorno laboral (el 34% ha sentido discriminación[4]), hasta el punto de sentirse estigmatizados e intentar ocultar la enfermedad (62%[5]). Estos datos hablan con mucha claridad sobre la falta de entendimiento que la sociedad tiene de la migraña.

Migraña

Si los pacientes tienen menos de 15 días cefalea al mes, se considera que su enfermedad es episódica. En cambio, si sufren 15 días o más de cefalea al mes, de los cuales al menos 8 son de características migrañosas, su migraña se denomina ‘crónica’. Además, se estima que, anualmente, aproximadamente el 3% de los pacientes con migraña episódica cronifica su enfermedad. Esto se debe, a distintos factores entre los que se encuentra con mucha frecuencia una utilización inapropiada de los medicamentos utilizados para el dolor (habitualmente un uso excesivo) debido fundamentalmente a una falta de diagnóstico y tratamiento especializado que conduce a la automedicación. La migraña crónica produce de cuatro a seis veces más discapacidad, disminución de la productividad y alteración de la calidad de vida que los casos de migraña episódica[1].

 

La migraña también supone un impacto económico significativo, tanto para la persona afectada y su familia, como para la economía nacional. En Europa, se estima que el coste total anual asociado a esta enfermedad es de 50.000 millones de euros[2]. La mayoría de los costes de esta enfermedad (2/3) se deben a la pérdida de días de trabajo[3]. De media, cada paciente pierde 5,7 días laborales. Y la migraña relacionada con el absentismo y el presentismo (falta de eficiencia en el puesto de trabajo), combinados, ocasionan una pérdida equivalente a 86 millones de días cada año (11,4 por cada persona con migraña) [4].
 

Necesitamos despertar la conciencia colectiva, apoyar y comprender a estos pacientes, para que puedan convivir con la migraña sin sentirse estigmatizados. Y, por nuestra parte, estos datos nos recuerdan que debemos seguir investigando para conocer mejor qué es la migraña, sus desencadenantes y cómo podemos aliviar el sufrimiento de esta población.

 



[1] Pozo-Rosich P. Rev Neurol 2012; 54 (Supl 2): S3-11.
[2] Linde M, Gustavsson A, Stovner LJ, et al. The cost of headache disorders in Europe: the Eurolight project. European Journal of Neurology. 2012

May;19 (5):703-11.
[3] The Work Foundation 2018.
[4] Society’s headache. The socioeconomic impact of migraine. The Work Foundation. April 2018.


[1] Matías-Guiu et al;.Cephalalgia.2011 Mar;31(4):463-70

 
[2] GBD 2016 Disease and injury incidence and prevalence collaboration. Lancet, 2017; 390:1211-1259.
[3] Migraine in America, 2016.
[4] “Migraine Facts – Migraine Research Foundation, 2018.
[5] “Migraine Facts – Migraine Research Foundation, 2018.