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Sanidad necesita MÁS innovación (y no menos)

El post de hoy, publicado originalmente en Lillypad EU, está elaborado por Doris Schernhammer, una de los autores frecuentes del blog europeo.

El año pasado participé en este blog hablando sobre el concepto de “fracasar hacia adelante” y creo conveniente volver a repetir ese mantra. Aunque Lilly ha invertido 3 mil millones de dólares a lo largo de los últimos 30 años en el desarrollo de un tratamiento potencial para el Alzheimer, aún no hemos logrado un medicamento aprobado hasta la fecha. Aceptamos y aprendemos de estos fracasos... porque estamos fracasando hacia adelante. De hecho, aprender de los fallos es necesario para tener éxito en el camino hacia la innovación médica.

Hemos recorrido un largo camino (pero queda mucho por hacer)

La futura cura que estamos buscando para la enfermedad de Alzheimer sigue siendo esquiva, aunque no nos hemos dado por vencidos. Pero en otras áreas de la biofarma, hemos visto un progreso asombroso en lo que ha sido una gran era para las medicinas innovadoras. Dos de cada tres personas diagnosticadas con cáncer en la actualidad siguen vivas después de cinco años. [1] El VIH ha pasado de suponer una sentencia de muerte en la década de 1990 a una enfermedad manejable en la actualidad.

Estos son solo dos ejemplos, pero desde la década de 1990, nuestra industria ha desarrollado y producido más de 1.100 medicamentos nuevos para pacientes que lo necesitan. De alguna manera, acabamos de comenzar. Actualmente, hay 7.000 medicamentos en desarrollo en todo el mundo. El uso de muchos de estos fármacos se está estudiando para enfermedades de alta carga y opciones limitadas de tratamiento donde estamos buscando desesperadamente avances, como en alzheimer y cáncer.

Pero el proceso de I+D es largo y complejo, y requiere una experimentación sin fin. Debemos ser conscientes de que solo una de cada 10.000 moléculas descubiertas en un laboratorio se convertirá en un medicamento real. [2] A medida que agotamos muchas áreas de la ciencia, tenemos que pasar a otras más complejas, como la genómica, las terapias avanzadas y otras tecnologías innovadoras, haciendo cada vez más difícil innovar.

La propiedad intelectual incentiva la inversión

La industria biofarmacéutica en Europa invierte 35 mil millones de euros anuales en investigación y desarrollo, con más de 4.000 ensayos clínicos promovidos desde la industria que se encuentran actualmente en curso. [2] Mantener este nivel de innovación es esencial para encaminar la investigación hacia avances que salvan vidas.

Una de las razones por las que nuestra industria invierte tanto en Europa se encuentra en el incentivo que ofrece una Propiedad Intelectual (PI) fuerte y predecible. Impulsa a las empresas a llevar a cabo actividades de alto riesgo, garantizando que las inversiones estén protegidas durante un cierto período de tiempo y que no se puedan apropiar de ellas otras personas que no hayan asumido el riesgo.

Sin incentivos para la investigación y el desarrollo médico de alto riesgo, muy costoso, es menos probable que se descubran curas para enfermedades como el Alzheimer. Los riesgos simplemente llegarían a ser demasiado altos, algo que millones de pacientes, y sus familias, no pueden permitirse.

¿Qué pasa con el aumento de los costos?

Algunas personas han sugerido que debilitar los incentivos para la propiedad intelectual impulsaría que los medicamentos redujeran el gasto sanitario. Estamos de acuerdo en que debemos reducir costes, pero debilitar la propiedad intelectual no es la solución. En la UE, la hospitalización y la asistencia a personas de edad avanzada han sido los principales impulsores del aumento del gasto, no el precio de los medicamentos. [3] Eliminar los incentivos para la propiedad intelectual, el alma de la innovación médica, no es la forma correcta de reducir el presupuesto general. De hecho, la creciente complejidad en la asistencia médica requiere más innovación, no menos, ya que los nuevos tratamientos son nuestra mejor apuesta para contener los costes sanitarios en un momento en que los sistemas de salud están bajo la presión del envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas.

Mejores soluciones para Europa

Todos estamos de acuerdo en que los costes sanitarios deben ser sostenibles. Pero sofocar la innovación no es la respuesta. ¿Entonces cuál es? Para empezar, avanzar hacia un sistema que refleje resultados positivos para el paciente en función del reembolso de productos y servicios, en lugar de la cantidad de noches pasadas en una cama de hospital o en la cantidad de medicamentos recetados. El reembolso basado en este valor también ayudará a reducir ineficacias. Se estima que el 20% del gasto en salud se desperdicia en intervenciones ineficaces [4] Si reorientamos los sistemas de salud en este sentido, en vez de cuantificar intervenciones, esta cifra disminuirá.

Esto es solo un punto de partida. El éxito requerirá la colaboración entre las partes interesadas durante muchos años. Pero ahora es el momento de enfocarse en soluciones que pueden impulsar la investigación médica hacia adelante, no hacia atrás. No hay soluciones fáciles. Trabajar juntos y adoptar la innovación es nuestra mejor apuesta para reducir costes y lograr que la atención médica sea sostenible a largo plazo.

[1] Centers for Disease Control and Prevention. Two out of 3 people with invasive cancer are surviving 5 years or more. March 12, 2015. Accessed March 2017.

[2] EFPIA: The Pharmaceutical Industry in Figures Key Data 2017

[3] OECD Health Statistics Database (2013); Eurostat Database (2013), as included in EFPIA’s Health & Growth. September 21, 2015. Accessed April 2017.

[4] OECD report: Tackling Wasteful Spending on Health (2017)

¿Te has fijado en el nombre de la firma invitada? LillyPad se enorgullece de acoger en nuestro blog a una diversidad y variedad de autores invitados y nos comprometemos a ofrecer diferentes puntos de vista. Sin embargo, ten en cuenta que las opiniones compartidas en este post pertenecen a su autor y no necesariamente son compartidas por Lilly.