Controlando la diabetes

Recientemente, Farmaindustria ha publicado “El valor del medicamento en diabetes”, un sitio web con carácter divulgativo que contribuye a reflexionar sobre el alcance de esta enfermedad, la importancia de la prevención y el control de la diabetes y el futuro de los medicamentos que se están investigando en la actualidad.

Algunos de los datos que recoge el documento resultan especialmente llamativos, ya que, aunque sean conocidos, reflejan el impacto que tiene la diabetes. El coste que supone para los Sistemas de Salud el tratamiento de la diabetes y sus complicaciones asociadas asciende a 584.000 millones de euros en todo el mundo.  En España el coste asociado representó un 8,2% del gasto total sanitario, superando los 5.800 millones de euros en 2010. Una cifra que no parará de crecer si llegamos a los 7,3 millones de casos que se estiman para España para 2035.

Además, no olvidemos que la mitad de los pacientes con diabetes tipo 2 aún no han sido diagnosticados, por lo que su riesgo de afrontar alguna de las complicaciones por no estar controlando su hiperglucemia es mayor. Mantener los niveles de glucosa en sangre demasiado altos de manera continuada tiene unas complicaciones directas conocidas. Cualquier zona del organismo irrigada por los vasos sanguíneos con hiperglucemia se verá afectada: corazón, riñones, cerebro, ojos, sistema nervioso…  De hecho, más de 5 millones de personas fallecieron en 2015 a causa de la diabetes o complicaciones asociadas.

De los más de 422 millones de personas que actualmente tienen diabetes en todo el mundo, un 90% de los casos, se desarrolla más lentamente y en muchos casos promovido por unos hábitos de vida no saludable. Es decir, en la mayoría de los casos se puede controlar la aparición y el desarrollo de la enfermedad mediante medidas de prevención y el seguimiento adecuado del tratamiento prescrito. Por lo tanto, desde el momento del diagnóstico, hacer frente a la diabetes supone modificar nuestro estilo de vida, controlando la alimentación y la actividad física. El paciente también debe recibir la educación terapéutica adecuada para cumplir con las dosis recomendadas por el médico, aprendiendo a convivir con una enfermedad que le va a acompañar para siempre, y con la que se puede tener una buena calidad de vida si permanece controlada.

Por último, merece la pena recordar que para poder conseguir todo esto, desde las instituciones se pueden desarrollar políticas y estrategias que traten de solucionar las principales necesidades de los pacientes, escuchando a las partes implicadas, distribuyendo los recursos de una forma adecuada y facilitando la formación y herramientas adecuadas a los profesionales médicos para asegurar la adherencia a los tratamientos, sin olvidar los programas de prevención.

Sabemos que la lucha contra la diabetes es compleja, pero con la colaboración entre todas las partes interesadas puede ayudar a que los resultados de los tratamientos sean más eficaces y adaptados a las necesidades de cada paciente. Por nuestra parte, no descansaremos hasta conseguirlo. #WeWontRest