La salud, una responsabilidad de todos

Como cada 7 de abril, celebramos el Día Mundial de la Salud. Este año, la Organización Mundial de la Salud, bajo el lema, “Salud para todos”, aprovecha este hito para reivindicar la implicación de los líderes mundiales con uno de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

A diferencia de otras regiones, en las que el acceso a una atención sanitaria digna puede resultar alejado de su realidad, en Europa, y concretamente en España, tenemos la suerte de contar con un sistema que vela por nuestra salud sin un grave perjuicio económico. Sin embargo, debemos ser responsables y recordar que una sanidad universal implica que cada uno de nosotros tenemos un papel primordial en su sostenibilidad.

Algunas de las enfermedades, en ocasiones crónicas y de esas cuya cifra de casos diagnosticados aumenta cada año, pueden ser evitables si introducimos hábitos de vida saludables en nuestro día a día. Por ejemplo, el tabaco se encuentra detrás de 1 de cada 3 tumores diagnosticados; y no sólo provoca cáncer de pulmón, sino que tiene una relación directa con otros tipos de cánceres, como el gástrico. La obesidad no solo puede conllevar a la aparición de diabetes tipo 2 (causa subyacente en un 90% de los casos) o problemas coronarios, sino que también se relaciona con 1 de cada 20 casos de cáncer.

Pero no sólo con prevención podemos cuidar nuestro sistema nacional de salud. Un uso responsable de los servicios disponibles ayudaría a mejorar la atención de todos los usuarios: acudir a urgencias cuando realmente nos encontramos frente a una urgencia, utilizar los medicamentos de acuerdo con lo prescrito (ni más ni menos), seguir el resto de las recomendaciones médicas… Con ello podríamos reducir el tiempo de espera para ser atendidos, quizá incluso reducir las listas de espera o ingresos hospitalarios evitables.

En esta labor de concienciación y ayuda al ciudadano, las Escuelas de Pacientes, muy centradas en la figura del paciente activo, están desempeñando un gran trabajo de educación y de promoción de la salud. Contando con la ayuda y la experiencia de múltiples organizaciones de pacientes, entre otras entidades, están consiguiendo que su mensaje llegue y se multiplique.

La función de las organizaciones de pacientes resulta esencial, como acompañamiento y sherpa por el proceso: mejorando la información sobre la enfermedad, compartiendo su conocimiento sobre trucos y consejos para mejorar su día a día, o incluso desmontando mitos que pueden frenar su curación o contribuir a un empeoramiento del diagnóstico

Es importante que cada uno de nosotros seamos conscientes de lo que está a nuestro alcance, conozcamos mejor lo que hace el ‘vecino’ y reconozcamos el trabajo bien hecho. Juntos podemos trabajar por la mejora de la atención sanitaria que recibimos y lograr así mejorar el bienestar de la sociedad.