Conciliación familiar: ¿cuestión de tiempo o de voluntad?

Convertirse en padre implica cambios sustanciales en el día a día. La escala de valores se transforma, las necesidades propias pasan a un segundo plano. La rutina gira en torno a esa pequeña persona que crece a gran velocidad, y surgen nuevas preguntas y retos. Con motivo del Día del Padre, hemos preguntado a varios trabajadores de Lilly cómo afrontan ellos la conciliación de su vida profesional con la familiar, una de las grandes cuestiones en torno a la paternidad. Y en lo que todos coinciden es en el nuevo valor que toma el tiempo.

Javier Cuadrado fue padre por primera vez en el año 85, una época en la que la conciliación no era un concepto aún muy introducido en el ámbito laboral. En aquella época, un el padre disponía de 2 días naturales de permiso: “fui padre un sábado y el lunes tenía cita para revisar mi tesis doctoral. Tuve que ir porque no se podía cambiar. En aquella época, lo único que podías hacer era salir cuanto antes del trabajo.” Por eso, su consejo para futuros padres es: “que aprovechen todo el tiempo posible para ver crecer a sus hijos y participar activamente en su educación, porque pasa muy rápido”.

Conciliación familiar: ¿cuestión de tiempo o de voluntad?

Para Manuel Domínguez, el mayor reto al que se enfrentó fue gestionar el tiempo. “Hacer crecer la familia cuando tanto mi pareja como yo trabajábamos, y con todos nuestros familiares cercanos a mucha distancia, fue una decisión sencilla, pero con grandes implicaciones. Sin ayuda, nuestra dedicación tuvo que ser plena desde el primer momento, organizándonos contando no sólo con el día a día “normal”, sino también con situaciones puntuales. Afortunadamente, la flexibilidad horaria hace que estas pequeñas situaciones se arreglen sin mayor impacto que un cambio de horario ese día.”

En la actualidad, lo habitual es que la mujer quiera desarrollar su propia carrera profesional, lo que convierte la flexibilidad horaria en una pieza clave en la organización familiar. “Mi mujer tiene un empleo con el mismo nivel de exigencia que el mío. Por eso, los domingos nos organizamos para cuadrar la semana, de forma que exista un reparto equitativo y se adapte a la agenda profesional de ambos. En Lilly proporcionan facilidades para poder cambiar reuniones y cosas así, lo que me facilita la organización con mi pareja” nos cuenta Santiago García-Salmones.

Conciliación familiar: ¿cuestión de tiempo o de voluntad?

Conciliación familiar: ¿cuestión de tiempo o de voluntad?De hecho, esta fue una de las razones por las que Graham Cumming vino a trabajar a Lilly España, trayendo a su familia consigo. “En Irlanda, cuando nació mi primera hija, mi mujer y yo trabajábamos en el mismo lugar, una empresa pequeña que no tenía en cuenta la conciliación familiar. No teníamos familia cerca, se solapaban nuestros horarios, y la guardería era muy necesaria. Todo era más complicado. Ahora, dispongo de una jornada laboral que me permite estar pronto en casa, cenar con ellos y poder compartir mi tiempo, algo por lo que me siento muy afortunado” afirma. “Mis hijos hacen muchas actividades extraescolares que les gustan, sobre todo deporte, una oportunidad que yo no tuve de niño. Además, pasamos todo el tiempo de calidad que podemos con ellos, sobre todo los fines de semana: museos, montaña, deporte.”

El puzzle de horarios que supone la rutina de cualquier familia, así como situaciones imprevistas, como tener que acudir al médico porque se ha puesto enfermo, hace que ciertas medidas de conciliación familiar hagan mucho más atractivo un puesto de trabajo.  De hecho, el consejo que Juan Perucho da a aquellos que se están planteando ser padre es: “Valorad en los puestos de trabajo temas como la jornada laboral y la flexibilidad. Al final, es salud y tiempo con tu familia. Por ejemplo, la flexibilidad de horarios de entrada y salida te permite organizarte mucho mejor con tu pareja para que los niños estén lo mejor atendidos posible y poder disfrutarlos más.”

Todos coinciden en que el tiempo que dedican a otras cosas que no sea trabajar o cuidar a sus pequeños (pareja, amigos, aficiones) se reduce drásticamente. Pero como nos comentaba Juan Perucho, “esto afecta, pero ¡los niñ@s lo compensan con creces!” Y tú, ¿cómo concilias tu vida familiar con la profesional?