Diabetes: de la evidencia científica a la práctica clínica

La firma invitada del post de hoy, originalmente publicado en Lillypad EU, corresponde a Maurizio Guidi, Lilly Diabetes External Engagement Lead para Europa y uno de nuestros embajadores #WeWontRest.

Actualmente, casi 60 millones de personas en Europa tienen diabetes. Esto representa una carga significativa que le cuesta a la economía europea la sorprendente cifra de 145 mil millones de euros al año. Un reciente informe elaborado por la sección europea de la Federación Internacional de Diabetes (IDF Europa) analizó cómo los sistemas sanitarios y las partes interesadas pueden apoyar el esfuerzo de las organizaciones de pacientes y cerrar la brecha entre la evidencia científica y la práctica en el cuidado de la diabetes.

Los datos analizados en redes sociales, publicaciones y cuestionarios realizados a miembros de IDF Europa proporcionan una visión integral de la perspectiva que las partes interesadas tienen sobre la situación actual de la atención de la diabetes en Europa.

El informe, elaborado gracias a una beca sin restricciones de Lilly, Sanofi y Roche, identificó varias barreras para el avance del cuidado de la diabetes; incluyendo problemas en los registros nacionales, guías inapropiadas y una falta general de formación y el control proactivo de la enfermedad por parte de los pacientes. El problema principal indicaba que la comunicación necesaria entre los gestores políticos, los profesionales sanitarios y las personas con diabetes resultaba generalmente insuficiente.

IDF Europa emitió algunas recomendaciones para superar estos desafíos, y resumió las necesidades que se presentan para afrontar el cambio:

  1. Una participación activa en la formulación de iniciativas políticas relacionadas con este trastorno, por parte de todos los interesados​, desde los sistemas sanitarios a las personas con diabetes. Esto significa no solo a través de una mayor colaboración, sino también ofreciendo un enfoque integrado que permita superar las barreras comunes relacionadas con la adherencia, la educación y la falta de empoderamiento.
    "Todas las partes interesadas ​​(legisladores, profesionales sanitarios, entidades y afectados) deberían involucrarse activamente en el desarrollo de iniciativas políticas dirigidas a abordar la carga de la diabetes y a mejorar la calidad de vida".

  2. Implementación de estrategias sobre diabetes adaptadas a las circunstancias locales. Desde la década de los 90, solo 22 países europeos (un 58%) han estado implementando programas nacionales de diabetes. Estos grupos ​​no siempre conocían las directrices nacionales y pocos contaban con sistemas suficientes para desarrollar esas directrices. Los cambios recomendados no solo supondrían una menor fragmentación entre regiones, sino también una mejor comunicación entre los principales interesados.

  3. Una mejor asignación de recursos tanto para el tratamiento como una eficiente distribución de los medicamentos para retrasar posibles complicaciones y garantizar un apoyo adecuado para mejorar la vida de las personas con diabetes, al tiempo que se reducen los costes sanitarios.
    "Se necesitan estrategias de gestión de los recursos materiales, económicos y humanos para mejorar los servicios prestados por los sistemas sanitarios y los resultados, y en última instancia, reducir la inercia terapéutica".

  4. Herramientas más eficaces para mejorar la adherencia al régimen de tratamiento recomendado, tales como con qué frecuencia la persona sigue el tratamiento médico y la frecuencia de las dosis. Las medidas de intervención propuestas incluyen: formación de los profesionales sanitarios, monitorización continua y reevaluación del tratamiento, evaluación de las necesidades sociales, educación sobre el uso de los medicamentos, motivación y movilización de organizaciones ciudadanas.

  5. Asegurar que las estrategias de prevención adecuadas sigan siendo vitales para reducir la incidencia de la diabetes. IDF Europa identificó la necesidad urgente de frenar la creciente prevalencia de la obesidad y estilos de vida poco saludables, como la mala alimentación, la falta de ejercicio y el sedentarismo.

El informe concluye que aún existen importantes desafíos a nivel europeo en la implementación de la práctica basada en la evidencia en los sistemas sanitarios, entre los profesionales sanitarios y las personas afectadas por la diabetes. Poner estas recomendaciones en práctica requiere un esfuerzo conjunto de la comunidad diabética, garantizado que las personas con diabetes se encuentran en nuestras prioridades para abordar la carga de esta enfermedad, mejorar sus resultados de salud y la calidad de vida. Desde que comercializamos la primera insulina en 1923, las necesidades de las personas con diabetes nos han inspirado continuamente para innovar e introducir nuevas formas de obtener mejores resultados y, por eso, en Lilly no descansaremos hasta que todas las partes interesadas colaboren para controlar esta epidemia global. #WeWontRest

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