Las inercias, también en la clínica

Como ya hemos comentado en anteriores posts, la población afectada por diabetes y las proyecciones a nivel global son muy preocupantes. Casi medio billón de personas en todo el mundo conviven con ella y, lo que es más alarmante, el 90% tienen diabetes tipo 2, cuyo diagnóstico y aumento está muy relacionado con los hábitos de vida de la sociedad: baja actividad física, alimentación poco saludable, obesidad…

Sin duda, para empezar a luchar contra esta pandemia debemos creer que este trastorno nos compete a todos y debemos adoptar un estilo de vida saludable. El siguiente paso implica que las personas que tienen “el azúcar alto” reconozcan que esto significa tener diabetes. Y además, involucrar a los profesionales sanitarios tanto para promover cultura sanitaria -mejorar el fomento de la práctica deportiva o educación nutricional- pero también que sean conscientes de las inercias terapéuticas inconscientes o de los retrasos en las tomas de decisiones importantes para mejorar la vida de sus pacientes con diabetes.

Según algunos estudios, en más del 40% de los pacientes, no se cambia o intensifica su tratamiento de la diabetes al superar un 7% de glucosa en sangre1. De hecho, esta intensificación del tratamiento se produce, de media, cuando se alcanza el 8,4% de glucosa en sangre2. Este mal control durante un tiempo prolongado se concentra sobre todo en pacientes de menos de 75 años, pudiendo extenderse de media entre 2 y 4 años. Estas cifras aumentan si hablamos solo de pacientes tratados con medicamentos orales, en cuyo caso la intensificación del tratamiento se prolonga hasta 7 años en más del 50%3 de los casos.

¿Cuáles son las consecuencias de esta inercia terapéutica? Sin duda, no son beneficiosas para el paciente, ni para la sociedad. La disminución de tan solo 1% de HbA1c reduce considerablemente el riesgo de complicaciones microvasculares, amputaciones, ictus o de fallecimiento por diabetes tipo 2.

Las inercias, también en la clínica

Mejorar el pronóstico a largo plazo de los pacientes con la glucosa elevada está en nuestras manos. Prescribir el tratamiento más eficaz puede evitar en un futuro las consecuencias perjudiciales de la diabetes. Con un control adecuado de la enfermedad, podemos plantarle cara a la diabetes. Pongámonos a ello.

1 Martorell. López-Simarro F, Brotons C, Moral I, Cols-Sagarra C, Selva A, Aguado-Jodar A, et al. Inertia and treatment compliance in patients with type 2 diabetes in primary care. Med Clin (Barc) 2012;138(9):377-84.

2 Estudio Inercia GEDAPS 2007. Mata-Cases M, Benito-Badorrey B, Roura-Olmeda P, Franch-Nadal J, Pepió-Vilaubí JM, Saez M, et al. Clinical inertia in the treatment of hyperglycemia in type 2 diabetes patients in primary care. Curr Med Res Opin 2013;29(11):1495-502

3 Khunti K et al. Clinical inertia in people with type 2 diabetes.