De vacaciones con medicación

En esta época estival son habituales las escapadas turísticas. Si bien este tipo de acontecimientos siempre conllevan una cierta preparación en la que hay que tener en cuenta variables como el clima, la documentación, el idioma, las vacunas, etc., cuando se convive con una enfermedad crónica hay factores que no se deben dejar al azar. Con unas pocas precauciones extras podemos asegurarnos una estancia apacible y placentera. Estos son nuestros consejos:

 1. Cuidar nuestra medicación. Para una persona con tratamiento farmacológico, su medicación debe ser prioritaria. Asegurarnos de que tenemos a nuestra disposición los fármacos que necesitamos en todo momento y que se conserven en las condiciones necesarias debe ser el primer punto de nuestra checklist vacacional. Para ello, tenemos dos recomendaciones básicas: comprobar que, en el lugar de destino, podemos almacenar el fármaco en las condiciones necesarias (en caso de que necesite frío o de que no deba exponerse a calor directo); y, si viajamos en avión, llevarla en el equipaje de mano evitará una parte del estrés de perder la maleta.

2. Horarios. Durante las vacaciones, nuestros horarios no son los habituales, por lo que pueden perderse rutinas bien asentadas durante todo el año. Para recordar las diferentes tomas de la medicación, apúntatelo en tu Smartphone. Existen diferentes aplicaciones para ello, pero la propia agenda del teléfono te lo puede resolver.

3. Documentación. Sea cual sea nuestro destino, nunca está de más añadir una copia de nuestra documentación médica básica a nuestro equipaje. Puede ser de gran utilidad para un profesional sanitario en caso de urgencia. Si vas a pasar tus días de vacaciones en otra comunidad autónoma, es conveniente obtener la tarjeta sanitaria específica para desplazados, con la que se simplifican considerablemente las gestiones en caso de recibir atención médica. Cada comunidad autónoma tiene su propio procedimiento de solicitud. También existe una tarjeta sanitaria europea para viajes por el continente.

4. Conocer los centros de referencia. Saber dónde se encuentra el especialista más cercano también resulta muy útil en caso de urgencia. El Ministerio de Exteriores, a través de su web, facilita esta información, así como otras recomendaciones para viajes al extranjero. Esta información relativa a nuestro país también está disponible en la web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

5. Traducción de conceptos relevantes. Si el idioma de nuestro destino turístico no es el español, se recomienda llevar nuestra historia clínica traducida a su idioma, así como tener a mano los términos específicos, los nombres de los medicamentos (en ocasiones las marcas de los medicamentos no son las mismas), un listado de alimentos prohibidos, etc…

Recuerda que, además de estas recomendaciones generales, cada enfermedad requiere cuidados específicos que también debemos adaptar en periodo vacacional. Las asociaciones de pacientes ponen a disposición de quien lo necesite amplia documentación que puede ser aplicada, como ConArtritis, Acción Psoriasis o Fede. Visita sus webs o perfiles sociales para encontrarla.

¡Que tu enfermedad no te frene! Como ves, con una pequeña preparación, podemos asegurarnos un viaje divertido, exótico, interesante, pleno y, sobre todo, tranquilo. ¡Felices vacaciones!