Ayudar a los demás no tiene límites

Emprender siempre es una tarea ardua, difícil, llena de obstáculos y altibajos.  Un camino hacia lo desconocido, un viaje en el que la gasolina son las ganas de crear algo que, de alguna manera, cambie el mundo. Por ello, la ayuda de una mano amiga que sepa guiarnos en medio de tanto ruido y giros inesperados se hace inmensamente necesaria. 

 La historia de Jesús Corbacho es un ejemplo de lo eficaz que puede ser el mentoring a la hora de acelerar el desarrollo de un proyecto nuevo. Su falta de experiencia en el mundo empresarial y las ganas de emprender marcaban el ritmo de desarrollo de una gran idea: integrar la tecnología de vanguardia en el día a día de la asistencia hospitalaria. Para poder llevarla a cabo nació Eureqa, una startup a la que le sobra pasión, como nos cuenta el propio Corbacho: “En Eureqa proporcionamos una metodología de trabajo para la planificación quirúrgica de intervenciones de alta complejidad. Mezclamos el conocimiento médico y tecnológico, sumamos un equipo de personas con una visión más allá de la medicina tradicional, y añadimos pasión a la ecuación, y nace Eureqa Medicina y Cirugía. Trabajamos como una consultora, utilizamos la tecnología digital para diseñar una planificación quirúrgica de alta calidad personalizada para cada caso.”

 Eureqa solo necesitaba un empujón, un poco de ayuda con los procesos. De ahí la importancia de su participación en Emprende inHealth. El mentoring por parte de una empresa con mucha experiencia en el sector aporta el sentido común y práctico que una gran idea necesita. Una manera de canalizar esta pasión por el camino correcto: “Cuando aterrizas en el mundo empresarial como emprendedor, descubres que ya hay una forma de hacer las cosas, las normas ya están escritas, y hay que jugar según las reglas del juego. Ya no vale el modelo "Juan Palomo" que utilizaba en mi día a día, ahora jugamos con fuego real. Para alcanzar el éxito hay que aprenderse las reglas y, si es posible, caminar de la mano de alguien que te abra camino. Ese es el punto más importante que nos ofrece Lilly y sobretodo Saúl Becerril, mi mentor.”

 ¿El resultado? Una empresa que poco a poco se va afianzando, cuyo fin último es mejorar la vida de las personas. Esa es la magia que rodea a los proyectos de emprendimiento social, saber que tu trabajo beneficia a la sociedad. Y Jesús Corbacho también lo siente así: “Mucha gente me pregunta por qué no he hecho el Mir, puesto que ejerciendo la medicina ya se aporta mucho a la sociedad. Ciertamente es así y yo valoro mucho esta profesión, muchísimo.  Pero he visto que soy capaz de desarrollarme mucho más emprendiendo, forjando una idea y sacándola adelante con la ayuda de todos. Como médico, mi impacto en la sociedad es limitado, como médico emprendedor, no tengo límites.”