La psoriasis, más allá de la piel

La psoriasis es una enfermedad desconocida para la sociedad en general a pesar a que hay más de un millón de personas afectadas sólo en España (un 2,3% de la población). Aparece por igual en hombres y mujeres, en la mayoría de los casos se manifiesta entre los 15 y los 35 años. Se trata de una enfermedad que se manifiesta en la piel, por lo que tiene un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, se trata de una patología inflamatoria, autoinmune, con repercusiones que van más allá de la piel.

 Las placas de psoriasis causan dolor y/o picor. Además, según IFPA, el 89% de los afectados se avergüenzan de su psoriasis, el 44% sufre problemas en su puesto de trabajo, un 42% tienen menos confianza en sí mismos y el 62% presenta síntomas depresivos.

 Más allá del impacto emocional, la psoriasis también se asocia con una serie de enfermedades metabólicas. Así una persona con psoriasis tiene más posibilidades de desarrollar diabetes, cardiopatías y obesidad. Además, un 30% de los pacientes presenta artritis psoriásica, una enfermedad inflamatoria que provoca dolor, rigidez e hinchazón en las articulaciones.

 Las implicaciones físicas y emocionales que tiene la psoriasis en el día a día de aquellos que la padecen la convierten en una enfermedad compleja, demandando la coordinación de diferentes especialistas y tratamientos, incluido el psicológico. De hecho, uno de cada dos pacientes necesita un tratamiento diferente de los medicamentos de uso tópico. Por ello, se hace necesario trabajar en un tratamiento holístico que cubra todas las necesidades de aquellos que padecen psoriasis. Porque enfrentándonos al reto que supone generar un tratamiento adecuado para la psoriasis estaremos mejorando notablemente la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.