Ser padre de un niño con diabetes

Recientemente se ha celebrado la 5º edición de Diabetes Cup, un campeonato de fútbol en el que participan 80 niños de entre 8 y 12 años con un denominador común: tienen diabetes. Toda una oportunidad para poder compartir experiencias con chicos que se encuentran en su misma situación. Y, sobre todo, una excelente ocasión para normalizar la diabetes a través de hábitos de vida saludables y practicando un deporte que les apasiona.

Aprovechando la ocasión que nos proporcionaba esta iniciativa, hemos querido hablar con los otros protagonistas de la diabetes, los que conviven cada día con ella: sus padres. Y es que afrontar el debut de un hijo en diabetes no es tarea fácil, como nos indica Alberto, padre de una niña de 10 años. “Al principio es un cambio grandísimo. Poco a poco te vas adaptando a la situación y cada vez se hace más fácil. Ángela tenía 8 años cuando le brotó y te asustas al no saber cómo funciona la cosa. (…) Tu vida no es la misma. Por ejemplo, ahora ha sonado el reloj, son las 6 y media, ya te tienes que poner la medicación. A las 3 de la mañana me levanto siempre a mirarla.”

Diabetes Cup

El diagnóstico es un proceso que implica preocupación y mucho desconocimiento. A veces tarda en llegar porque los síntomas no son fácilmente reconocibles para quienes ignoran la enfermedad. “Le empecé a notar que tomaba mucha agua y comía mucho más de lo normal y aún así perdía un poco de peso. Conocía la enfermedad porque tengo un sobrino que debutó con los mismos síntomas así que le llevé al médico. El diagnóstico fue un jarro de agua fría,” nos cuenta Carmen, madre de una niña que fue diagnosticada con 5 años.

Tras el diagnóstico llega un largo y duro proceso de adaptación: cambios de rutinas, comidas… Una época de transición en la que se ven implicados todos los miembros de la familia, pero en la que siempre hay una luz al final del túnel. María, madre de un niño con diabetes de 9 años, lo explica así: “Ha sido un cambio muy importante porque, de tener un hijo sano, hemos pasado a tener un hijo que requiere mucho control y mucho cuidado, pero poco a poco vamos normalizando nuestro día a día.(…) Tenemos que enfrentarnos a nuestros miedos y hacer sentir a nuestro hijo que puede hacerlo todo. Que aunque sea diabético puede llevar una vida normal. Él es completamente autónomo, se va de excursión, se va de campamento y no pasa nada.”

Amaia, madre de una niña de 9 años, comparte este mismo pensamiento “la diabetes hay que afrontarla con valentía y sin miedo. Cuando sabes lo que es, te das cuenta de que realmente no tiene un problema. Simplemente hay que seguir un régimen y unas pautas: disciplina y poco más.”

Muchas veces, el miedo aparece ante situaciones que para otros niños son normales, como ir a una fiesta de cumpleaños en la que no puedan comer lo mismo que sus amiguitos, o pasar una noche fuera y que el pequeño sufra una subida o bajada de azúcar. Diabetes Cup es una oportunidad para trabajar este aspecto ya que, como les pasaba a Natalia y Agustín, era la primera vez que pasaban una noche alejados de su hija de 9 años. “Ha sido una buena experiencia. La dejamos contenta y la hemos encontrado aún más contenta.”

Diabetes Cup

La diabetes es un problema si nosotros dejamos que lo sea. Por ello, iniciativas que trabajan en la normalización del día a día de niños con esta enfermedad, como Diabetes Cup, resultan tan importantes para ellos. Porque, como indicaba María, que su hijo participara “le ayuda a ser más autónomo y a ver que puede llevar la misma vida que cualquier otro niño”. Y es que frente a la diabetes, con conocimiento y adaptación, no existen más límites que los que uno se impone.