Innovación incremental: el camino para la supervivencia en los pacientes con cáncer

¿Cómo se consiguen los grandes descubrimientos? Trabajando, con esfuerzo, con tenacidad, con colaboración… En definitiva, y en general, mediante pequeños pasos que, todos sumados, ofrecen grandes resultados para los pacientes.

Ya sea investigando nuevas vías en el tratamiento de esta patología, o tratando de mejorar la eficacia y los efectos sobre el paciente de tratamientos ya existentes, todo el proceso de investigación requiere un esfuerzo mantenido.

En el caso de la Oncología, el camino de la innovación tampoco es fácil. No es un proceso de pasos de gigante con resultados deslumbrantes, como gran parte de la sociedad espera. Requiere de tiempo y recursos, y de un cambio de mentalidad. Y es que, a veces, el descubrimiento obtenido es tan pequeño que parece insignificante y tendemos a restarle valor.

Cada pequeño avance es un escalón más en la búsqueda de la mejora de la calidad de vida de los pacientes, en la disminución de los temidos efectos secundarios y, aún más importantes, en el aumento de las tasas de supervivencia. Obtener tratamientos innovadores requiere de un ciclo de progreso gradual e incremental en el tiempo, con el que poco a poco, sumando avances, se alcanzan objetivos esperanzadores.

Según SEOM, en los años 80, la supervivencia a los 5 años del diagnóstico a nivel mundial apenas superaba el 45%. En el año 2012, esta cifra se aproximaba al 65%. Esto supone que, de los aproximadamente más de 215.000 casos que se diagnostican al año en España, los pacientes vivos después de 5 años son 130.000.

El cáncer colorrectal es un claro ejemplo de cómo la innovación incremental ha ofrecido grandes avances en la supervivencia global de los pacientes que padecen esta enfermedad, donde en los últimos 30 años, y gracias a los avances terapéuticos, la supervivencia global ha pasado de 8 meses a 25. Lo mismo ocurre con determinados subtipos de cáncer de mama, que en algunos casos ha duplicado la tasa de supervivencia llegando a los 56 meses.

Estas cifras pueden seguir mejorando si continuamos trabajando en políticas que favorezcan la investigación y el desarrollo de tratamientos innovadores, además de ayudar a los pacientes a tener acceso a los ensayos clínicos y a estos medicamentos. Y esto que parece tan evidente en la lucha contra el cáncer, también ocurre en otras enfermedades. Sólo con el apoyo a la innovación, podremos llegar a tener nuevos medicamentos que mejoren la vida de toda la sociedad.