Pensando en el paciente: el poder de los pequeños cambios

En el último Congreso Eyeforpharma, Andrew Hotchkiss, Presidente de Lilly en Europa y Canadá, participó en un debate muy interesante sobre el proceso de transformación que se está produciendo en la industria farmacéutica con un claro objetivo: poner al paciente en el centro de lo que hacemos para mejorar su experiencia con la enfermedad. Un proceso lento pero que poco a poco está ofreciendo gratos resultados.

Centrarse en el paciente implica un cambio de mentalidad. Trabajar por mejorar la calidad de vida de las personas no se ciñe en exclusiva a descubrir medicamentos innovadores que cumplan con las necesidades terapéuticas de los pacientes, sino que implica. También las pequeñas cosas, aquellas que facilitan su día a día, las que ayudan a conseguir este objetivo.

No existe una ciencia exacta en este sentido, pues cada patología es un mundo. La clave está en no cesar en esta labor y fijarnos en los detalles. Por ejemplo, con los envases de los propios medicamentos: modificar su diseño, tanto del blíster como del acceso a la información sobre el medicamento, puede ser una forma de facilitar la vida al paciente. Para una persona con artritis reumatoide puede resultarle difícil, por ejemplo, desplegar un prospecto, por lo que podemos pensar en alternativas para que ofrecerle la información del prospecto de otros modos.

Este cambio de paradigma para situar al paciente en el centro de lo que hacemos también debe trabajar en otros ámbitos, como mejorar los servicios de atención al paciente. ¿Cómo conseguir esto? Por ejemplo, asegurándonos de que dispone de una voz amiga que le pueda contestar a sus dudas más inmediatas respecto al tratamiento, o ampliando las fuentes de información mediante códigos en el envase que dirijan a un vídeo explicativo.

Tampoco tenemos que olvidar los ensayos clínicos, en los que a veces un mejor acceso a la información disponible, o aprovechar la tecnología existente para hacer la participación del paciente más compatible con su día a día, marcan la diferencia. Se pueden utilizar aplicaciones para Smartphone en tareas tan sencillas como concertar una cita u obtener información práctica sobre el centro al que se acude (parking cercano, por ejemplo).

Este camino para posicionar al paciente en el centro de nuestra actividad no es sencillo, pero tampoco imposible. La clave pasa por tener al paciente en mente y tenerlo en cuenta en cada decisión. Y sobre todo aprender a identificar aquello que hace su vida más práctica. Para ello, tenemos que seguir esforzándonos en la escucha activa del paciente, pues sólo conociendo sus necesidades, por pequeñas que sean, podremos progresar en este sentido. En Lilly estamos empeñados en solventarlas. ¿Nos ayudas?