Inteligencia Artificial en Medicina ¿sustituirá a la figura del médico en las decisiones clínicas?  

Una de las pocas consecuencias positivas que está teniendo la pandemia de COVID-19 es que se ha vuelto a poner el foco en la importancia y la urgencia de invertir en investigación e innovación en salud. De hecho, ha sido ahora cuando se ha visto la necesidad de muchos de los avances médicos que llevaban planteándose desde hace un tiempo.

Sin duda, uno de estos avances es el uso de Inteligencia Artificial en Medicina. Aunque se llevaba trabajando en ello desde hace unos años, ha sido durante la crisis de COVID-19 cuando se ha hecho del todo evidente su utilidad, su necesidad y las mejoras que supone. Pero ¿cómo puede afectar a los pacientes? ¿acabará sustituyendo a los profesionales sanitarios? ¿cómo garantizar que el proceso se haga de manera controlada y con todas las garantías éticas? Todas estas cuestiones se tratan en el libro Inteligencia Artificial y decisiones clínicas: Cómo está cambiando el comportamiento del médico, editado por la Fundación Gaspar Casal, y aprovechamos este artículo para analizar algunos de los puntos clave del debate.

La inteligencia artificial en el ámbito de la salud

Uno de los mayores avances en medicina ha sido la incorporación de la inteligencia artificial en los últimos años. Por ejemplo, la digitalización de las imágenes clínicas está permitiendo acelerar algunos diagnósticos y por lo tanto agilizar la atención sanitaria; y gracias a los programas de tratamiento masivo de datos se están acelerando muchos estudios clínicos. Muchas tareas que requerían horas de trabajo manual ahora se pueden automatizar, permitiendo además una atención mucho más personalizada e inmediata. Esto tiene un verdadero impacto positivo tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios y los sistemas de salud.

La asistencia de cualquier paciente se verá beneficiada por el uso de la IA, pero, sin duda, aquellas personas afectadas por enfermedades crónicas podrían disfrutar aún más de las ventajas de la tecnología. Un ejemplo concreto lo vemos en la diabetes. Las personas en tratamiento con insulina toman decisiones sobre su salud varias veces al día, en ocasiones constantemente monitorizadas y con un seguimiento estrecho por parte de los profesionales sanitarios. Gracias a nuevas herramientas, como aplicaciones móviles, que permiten medir automáticamente el nivel de glucosa en sangre y el nivel de insulina, se consigue un mayor control y comodidad para los pacientes, soñando incluso con lograr la predicción de los  niveles de glucemia. Además, permite a los especialistas ofrecer un mejor seguimiento de manera remota, logrando grandes eficiencias para el sistema y mejores resultados para los pacientes.

¿Dónde está el límite del papel de la inteligencia artificial?

El impacto positivo es innegable. Entonces, ¿dónde está el debate? En los aspectos bioéticos.

Hay que recordar que las decisiones clínicas no son exclusivas de los especialistas. Los pacientes y sus cuidadores también tienen, o deberían tener, un papel en las resoluciones que se toman con respecto a su salud. Sí que parece haber consenso por parte de médicos e investigadores en salud en que por lo menos, por ahora, la inteligencia artificial no va a desplazar a las personas en la toma de decisiones clínicas. De hecho, podría ser al revés; estas nuevas herramientas serán muy útiles para humanizar la atención sanitaria y dar aún más peso a la voz de los pacientes.

Volviendo al ejemplo anterior sobre  diabetes, es innegable que una persona que pueda hacer un seguimiento de sus niveles de glucosa cómodamente a través de su móvil, tendrá más autonomía y control sobre su enfermedad. Este seguimiento le hará más partícipe en la gestión de su diabetes, generándole un mayor conocimiento que le permitirá relacionarse con mayor confianza con su médico y, por lo tanto, tomar decisiones más cercanas a sus necesidades y expectativas.

Los síntomas son siempre medibles, pero en el tratamiento de una enfermedad entran en juego factores sociales y emocionales que no son cuantificables. Los pacientes buscan humanidad y empatía, encontrar comprensión y entender el sentido de su nueva realidad. Esto evidentemente no se va a superar con la inteligencia artificial, pero todas estas herramientas son un apoyo a la toma de decisiones compartidas.

El reto actual: reducir las barreras de la inteligencia artificial

Aunque la inteligencia artificial cada vez tiene mayor peso en el ámbito de la salud, hay que tener en cuenta que este proceso viene acompañado de un cambio cultural que toda la sociedad debe aceptar y aprender. Para lograrlo, la formación y la información, tanto por parte de los profesionales sanitarios como de los propios pacientes, resultan dos de las claves importantes.

Para empezar, debe haber un proceso de alfabetización tecnológica entre los médicos para que integren estas herramientas en su día a día, entendiendo su potencial y sus beneficios, sin menoscabo de la práctica asistencial. Para ello, hay que tener en cuenta que algunas de las dinámicas sanitarias podrían verse bastante modificadas, alterando, por ejemplo, algunos de los roles de los diferentes profesionales. Por ejemplo, al hacer los datos accesibles entre distintos especialistas, se podrían tomar decisiones que antes se reducía a otro profesional. En general, habrá que establecer nuevos protocolos de organización interna y repensar responsabilidades de última decisión y, sin duda, ético-jurídicos.

A su vez, los usuarios que se puedan beneficiar de estas innovaciones deben saber que se está limitaciones. Deben poder consentirlo, comprender las posibilidades que brinda, y responsabilizarse y comprometerse con su uso (en el caso cada vez más extendido de los wearables, por ejemplo).

 

El uso de la inteligencia artificial en medicina ya es una realidad, y sus ventajas y beneficios para pacientes, profesionales de la salud y el sistema sanitario son innegables. Pero para lograr integrar estas herramientas de manera eficiente y definitiva debe haber una simbiosis entre la tecnología, los médicos y los pacientes. Se abre la puerta para consolidar una medicina mucho más eficiente, pero también más afectiva, donde el médico pueda dedicar más tiempo a la realidad del paciente.

Desde Lilly, como empresa farmacéutica innovadora, observamos esta tendencia con gran interés, estudiando todas las posibilidades que puede ofrecer también en el descubrimiento y desarrollo de nuevos medicamentos. Como ya comentamos en la presentación del informe “Innovation, Sustainability and the future of Healthcare” realizado por IE Center for the Governance of Change, la tecnología tiene una función transformadora cuando se utiliza coordinadamente con otras innovaciones, entre las que se encuentra la innovación farmacéutica, que no puede quedarse atrás en la aplicación de estos avances.

Por todo ello, apoyamos estas reflexiones que se han recogido en el libro Inteligencia Artificial y decisiones clínicas: Cómo está cambiando el comportamiento del médico que te puedes descargar de forma gratuita. También tienes disponible el debate entre expertos del sector suscitado en la presentación del libro online.

 

Nabil Daoud, presidente de Lilly España, Portugal y Grecia.