Solidaridad, Salud Digital y responsabilidad individual

A finales de abril, la Federación Española de Diabetes (FEDE) tuvo la amabilidad de preguntar nuestra perspectiva sobre los aprendizajes que estaba dejando en nuestro país esta nueva enfermedad llamada COVID-19. Creemos que puede ser interesante compartir estas reflexiones también en nuestro blog. En la misma publicación de FEDE podéis encontrar otras opiniones, que merecen igualmente su lectura pausada.

Después de estos meses de esta crisis de salud, hemos sido testigos de grandes y pequeños cambios que, esperamos, que, al menos, nos hagan mejores.

Pese a la gran profesionalidad de los sanitarios, el sistema de salud se ha visto con recursos insuficientes para gestionar una crisis de este calado, que deberá subsanarse en el futuro inmediato, lo que pasa por aumentar la inversión en sanidad.

Y la profesionalidad de los españoles también ha sido ejemplar, empezando por TODOS los profesionales de la salud, que han dado lo mejor de sí mismos para atender y cuidar a los cientos de miles de pacientes que han pasado por sus manos, así como del resto de los ciudadanos que acuden a su trabajo, pese a las preocupaciones, porque saben que su labor es esencial.

Igualmente, la comunidad investigadora se ha coordinado para ofrecer respuestas rápidas y compartirlas cuanto antes: caracterización genética del virus; perfil de los pacientes más afectados; uso de inteligencia artificial para identificar posibles tratamientos disponibles. Todo el saber científico coordinado y al servicio de los ciudadanos.

Y, ¿en el caso de la diabetes? La alerta sanitaria nos exige tener una mayor responsabilidad con nuestra salud, algo que el colectivo diabético hace a diario y nos sirve de ejemplo. A pesar de las dificultades de cuidarse en casa, las limitaciones para practicar ejercicio físico y las tentaciones de no llevar una alimentación perfecta, también hemos sido testigos de cómo esta comunidad comparte sus consejos para mantener la diabetes bajo control. Desde aquí, aprovecho para agradecer estas iniciativas que habéis llevado adelante con gran generosidad. 

Los avances en tecnología sanitaria han sido de gran utilidad para facilitar el seguimiento de muchos pacientes por parte de sus profesionales sanitarios, en especial de aquellos en tratamiento con insulinas. Pero queda mucho por hacer.

Y este es otro de los grandes aprendizajes: Necesitamos expandir la digitalización en el ámbito de la salud, capacitando a los ciudadanos para que puedan utilizar mejor las tecnologías y estableciendo protocolos y herramientas digitales en la sanidad para que médicos y enfermeras utilicen la telemedicina dentro del sistema.

Por el contrario, hemos visto un descenso en el número de otras urgencias y cómo el miedo a acudir a los hospitales causa graves daños: ictus que se diagnostican tarde o infartos que no llegan en las primeras 2 horas. Nuestras citas de seguimiento se han cancelado o pospuesto. Estas visitas se establecen por su importancia para lograr un buen control; no son aleatorias. Pero ante una amenaza mayor, se decide retrasarlas un poco. Tiene sentido. Y en este entorno, los pacientes debemos guiarnos por nuestra responsabilidad de no relajar el cuidado de la diabetes -al contrario, ser más estrictos- y volver al sistema en cuanto nos sea posible.

 

Teresa Millán Rusillo.

Directora de Asuntos Corporativos de Lilly