Evolución de la RSE y las memorias: un avance imparable

La memoria de RSE de Lilly España ya está disponible en este enlace.  Su publicación este año coincide con la obligatoriedad de publicar el EINF: estado de información financiera. Las memorias han sido una iniciativa voluntaria de trasparencia, pero estos materiales están evolucionando al igual que ha ido evolucionando  el concepto de Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial. En Lilly también hemos vivido ese proceso.

A principios del siglo XX, la RSE no existía como tal, pues cualquier aportación que hacían las empresas -o más exactamente, los empresarios- no estaba relacionada con el concepto de responsabilidad, sino con el de filantropía, que dependía de la generosidad de las personas a título individual. La depresión de los años 30 contribuyó a que las empresas consideraran las actividades filantrópicas como de obligado cumplimiento. Para entonces Lilly ya había dado sus pasos financiando y apoyando a finales del XIX la creación de United Way.

La filantropía de los grandes empresarios empieza a encauzarse a través de las fundaciones y es en 1937 cuando los miembros de la familia Lilly crean la Lilly Endowment para continuar sus actividades filantrópicas personales.

En la segunda mitad del siglo XX se pone de relieve la importancia del papel de las empresas en la sociedad tanto por su influencia en los temas más relevantes como por su impacto medioambiental. Por ello, algunos sectores de la población comienzan a exigir responsabilidades y a reclamar leyes que regulen estos aspectos.  En ese contexto, en el año 1968, Eli Lilly & Co. crea la Lilly Foundation.

En los 70 Friedman postula que el único objetivo de las empresas es el de maximizar la rentabilidad para los accionistas mediante la utilización eficiente de los recursos en el marco legal. Sin embargo, esta afirmación pronto recibirá respuesta por parte de otros economistas y grupos de presión que defienden que existe un “contrato” entre la empresa y la sociedad por el cuál estas tienen que responder más allá del beneficio.

A finales del siglo XX la fuerte competencia obliga a las empresas a diferenciarse mediante atributos de marca y valores que lleguen al cliente en el terreno emocional, una de las causas por las que la RSE alcanza todo su esplendor. Por si fuera poco, las memorias de RSE se suman a la variedad de iniciativas adoptadas por las compañías pioneras en este cambio que en 2002 encuentran en el GRI (Global Reporting Initiative) una forma de estandarizar su reporte con indicadores que les permiten, por un lado, seguir un patrón y, por otro, compararse con su competencia.

voluntarios desafioPRO

En los años 90 se produce el boom de las fundaciones empresariales como forma en la que las empresas destinaban recursos a realizar actividades filantrópicas.  La mayoría de ellas no relacionadas con la actividad de su negocio. Las fundaciones se fueron profesionalizado y su actividad hoy en día es mucho más estratégica y, en vez de atender “peticiones”, responden a los objetivos fundacionales. En España, Lilly cuenta con su fundación desde 2001 y su objetivo es el desarrollo de la sanidad española a través de la generación y divulgación del conocimiento, en clara sintonía con la misión de la empresa. 

En 2011 Porter afirma que “ya no es suficiente la responsabilidad clásica de las empresas ni la filantropía para responder con efectividad a las necesidades sociales. Se debe redefinir el propósito de las empresas porque de ello depende su progreso y existencia”. Así surge el valor compartido que fundamenta las prácticas “para aumentar la competitividad del negocio al tiempo que mejoran las condiciones sociales, ambientales y económicas de las comunidades en las que opera”. Bajo esta filosofía y sin renunciar a sus proyectos filantrópicos, Lilly redefine su estrategia en RSE a nivel global y crea el Programa Lilly Global Health, un programa de valor compartido para generar valor en la sociedad convergiendo con la estrategia de la empresa.

En 2015 Naciones Unidas tras evaluar los escasos progresos alcanzados por los Objetivos del Milenio, desarrolla un plan más agresivo y concreto:  los objetivos se amplían a 17 y además traen consigo una clara hoja de ruta, con indicadores claros. Además, en la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la ONU llama a las empresas a convertirse en agentes del cambio imprescindibles para conseguir los resultados necesarios para salvar el planeta.

En este contexto, en agosto de este mismo año, la Business Roundtable, a la que pertenecen cientos de grandes empresas, firman un comunicado en el que, redefinen el propósito las compañías. Contradiciendo a Friedman, defienden que el accionista está al mismo nivel que otras cuatro partes interesadas:  los empleados, los clientes, los proveedores y las comunidades.

voluntariado corporativo

Parece que empresa, gobiernos y sociedad comienzan a converger en el mismo concepto de la responsabilidad social empresarial. En nuestro país, además, este año miles de empresas han hecho público su informe de información no financiera, un ejercicio de obligado cumplimiento desde este mismo ejercicio.

En Lilly España decidimos hace más de diez años publicar nuestra primera memoria de responsabilidad empresarial. Pese a que nuestra matriz ya publicaba sus informes, considerábamos que nuestros grupos de interés en España también debían conocer cuáles eran nuestros avances en esta materia y cuáles los pasos que deberíamos ir dando para alcanzar nuestros compromisos.

En el departamento de RSE de Lilly también hemos ido viviendo una evolución. Nuestra primera memoria de RSE fue muy sencilla, luego incorporamos los indicadores GRI y en esta última memoria hemos introducido los ODS a los que estamos impactando y con los que nos queremos comprometer de manera cada vez más explícita. Intentaremos seguir evolucionando y mejorar en cada ejercicio, tanto con lo que hacemos, como con lo que comunicamos.